|
|
| |
El seppuku, más conocido
en Occidente como Harakiri (hara= vientre, kiri=cortar),
era un suicidio ritual llevado a cabo por los samuráis,
y que se regía por el código del guerrero
(Bushido). Existían distintos tipos de seppuku o
recibían distintos tipos de nombres, dependiendo
del motivo que originase a la acción de éste.
Así pues, si el suicidio era expiatorio,
para limpiar su honor por un error grave o acto injusto,
recibía el nombre de Sokotsushi.
Por acto de deshonra o incumplimiento de las órdenes
asignadas, el samurai era sometido a un tribunal militar,
donde el Shogun daba la sentencia final, la cual generalmente
era la muerte. Este suicidio forzado recibía el nombre
de Tsumebara.
|
Otros tipos de Seppuku eran los siguientes:
- Kanshi: El realizado como protesta, por una injusticia
cometida por un cargo superior, dentro de la jerarquía
militar.
- Munenbara o Funshi: Un samurai no podía
albergar sentimientos “oscuros” que lo atormentaran
constantemente, como por ejemplo el odio y el resentimiento.
Este suicidio se originaba por la mortificación del samurai
ante éstos, y era una forma de purificar su espíritu.
- Junshi u Oibara: Al morir el seño
del samurai, éste quedaba sin dueño y a quien
proteger, por lo que la función del samurai quedaba sin
sentido. Esta perdida, a parte de dolorosa, se presentaba a
veces como una obligación moral para el samurai, es decir
acompañar a su señor incluso hasta en la muerte.
- Chugibara o chugihara: Era el suicidio destinado
a probar la lealtad del samurai por su señor.
Dentro de la cultura japonesa, todo sigue un ritual o ceremonia,
y el seppuku no era menos. El samurai que decidía poner
fin a su vida, por alguno de los motivos ante expuestos, se preparaba
espiritualmente para ello.
El seppuku por voluntad, ocurría en el salón de
la casa del samurai. Se bañaba para purificar y limpiar
su cuerpo, ayunaba, y se vestía con un kimono blanco (símbolo
de pureza). Seguidamente, se sentaba en posición seiza
(sentado encima se sus talones), realizaba sus plegarias y debía
escribir un poema de despedida (zeppitsu
o yuigon), y que podía ser sobre pergaminos o sobre el
tessen. Se descubría del kimono hasta la cintura. El wakisashi,
se presentaba sobre un cojín con un pañuelo blanco
de seda, que el samurai tomaba con sus manos, (mancharse las manos
de sangre representaba una deshonra) y realizaba el corte de izquierda
a derecha, y luego hacia arriba.
El seppuku forzado, es decir por mandato del Shogun como
pena de muerte, no variaba en cuanto al ritual en sí,
pero el mismo se debía cumplir dentro de un plazo
de días determinado. La mayoría de estos seppukus
se denominaban Kaizoebara, ya que estaban asistidos con
la presencia de un Kaishakunin. La función de éste
era la de decapitar a la victima, si era incapaz de llevar
el seppuku por él mismo. De todos modos, aunque la
victima cumpliera con el seppuku igualmente era decapitada,
y la cabeza junto con la espada ensangrentada eran llevadas
a la presencia del Shogun, como constancia de que se había
cumplido su decreto.
Las esposas de los samuráis, les seguían
en su muerte, pero la práctica recibía otro
nombre distinto al del seppuku. El ritual era llamado jigai,
que en vez de cortarse el vientre, consistía en cortarse
el cuello seccionando la carótida con un Kaiken,
una especie de pequeña daga de doble filo.
|
|
El porqué un samurai cortaba su vientre, y no fuera otra
parte del cuerpo, era porque en la antigüedad se creía
que el alma (kami) se albergaba en esa zona, y que corresponde
al segundo chakra denominado esplénico, de donde parte
toda la energía.
Con la entrada de la Era Meiji, y la reestructuración
de la sociedad en todos los ámbitos, esta práctica
del seppuku quedó abolida.
Los samuráis a pesar de ser guerreros, apreciaban los momentos
de tranquilidad, diversión, y del disfrute de las artes.
Los de mayor rango, leía libros extranjeros de estrategias,
cultivaban la poesía, la caligrafía (Shôdo),
arreglo florales (ikebana), o la practica de algún instrumento.
Todas ellas requerían de paz interior y exterior, y de
una alta concentración para encontrar la armonía.
Eran amantes de la ceremonia té, y del hanami (contemplación
de los cerezos en flor), así como del teatro: Noh, y Bunraku,
y de la compañía de las geishas y maikos. Todas
sus actividades estaban cargadas de simplicidad y de mucha elegancia.
Gracias al cultivo de estas artes por parte de los samuráis,
las mismas han sido heredadas de generación en generación,
y ha sido el mejor legado que han dejado los samuráis en
nuestro tiempo.
Autor del artíulo: Raquel Méndez |
|