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El
que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar
la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El clavo que
sobresale, recibe un martillazo.
Con leña
prometida no se calienta la casa.
Estudiando
lo pasado, se aprende lo nuevo.
Incluso los
monos se caen de los árboles.
Las grandes
obras de las instituciones las sueñan los santos locos,
las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices
cuerdos y las critican los inútiles crónicos".
KIOTO (Poeta japonés)
Los ladrones
tendrán tiempo para descansar; los vigilantes jamás.
No digas:
es imposible. Di: no lo he hecho todavía.
Se aprende
poco con la victoria, en cambio mucho con la derrota.
Solo en la
actividad desearás vivir cien años.
Si vas a
creer todo lo que lees, mejor no leas.
Si no entras
en la madriguera del tigre, no puedes tomar a sus cachorros.
Quien habla
siembra, quien escucha cosecha.
Cuando hay
orden, hay muy poco que hacer.
El pájaro
que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el
vuelo.
El tiempo
que uno pasa riendo, es tiempo que se pasa con los Dioses.
La vida es
para una generación; un buen nombre, para siempre.
Si no es correcto,
no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
El verdadero
blanco que el arquero debe apuntar es su corazón.
Sólo
cuando hayas dejado de amar y detestar, quizás puedas entenderlo
todo claramente.
No hay fin,
sólo existe el camino, la evolución no se termina
nunca, se transforma a la imagen del ser que la vive.
Nada es imposible
para una mente dispuesta.
Ganar primero,
combatir después, lo que dicho en dos palabras es ganar
antes.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en
el combate, lo mismo que en la vida.
La suavidad puede controlar la dureza; la debilidad puede controlar
la fuerza.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre
sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Saber y actuar son uno y lo mismo.
Si quieres conocer el pasado mira el presente que es su resultado.
Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.
No despiertes
al león dormido.
El que se
ríe de un yen, llorara por el algún día.
Si rebuscas
en el matorral puede salirte la serpiente.
Aunque un
país se destruya, sus montañas y sus ríos
permanecen.
Si uno espera,
encuentra el día idóneo para navegar.
El águila
lista esconde las uñas.
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