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Pasan los años, muchos entrenamientos, miento,
quizás poco entrenamiento, han pasado más
de 30 años practicando diariamente, intentando
no perder ni el más pequeño matiz, y qué
pasa, te das cuenta que cada vez te falta más para
crecer, más por aprender y como dijo alguien muy
sabio, no te acostarás ni un solo día de
tu vida en que no hayas aprendido algo nuevo, una técnica,
un sentimiento…
Este fin de semana, agarré las maletas y me fui
de aventura a Copenhague, con mi keikoogi nuevo y mi flamante
cinto blanco y qué me encuentro allí, un
gran maestro, una gran persona con más de 80 años
de edad y dando ejemplo, con la dedicación, el
esfuerzo personal y el buen hacer, todo el mundo me ayudaba,
vaya gran familia que he tenido la suerte de compartir.
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Diego Lopez
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Mi sudor, y el dolor de mis piernas, me recordaba entrenamientos
de antaño, cuando yo era más joven, hoy todavía
parece que me clavan agujas en los cuadriceps y no puedo ni ponerme
en seiza, pero el maestro sí lo hacía y jugaba con
nosotros como si fuésemos niños y en verdad es lo
que somos, niños que quieren aprender a jugar a ese juego
que el maestro lo hace de forma natural y sin esfuerzo, desde
luego es los que lleva haciendo toda su vida y lo hace como yo
respiro ahora sin esfuerzo y sin pensar.
Desde aquí escribo estas palabras para agradecer al Dojo
de mi hermano y gran amigo Ole Kingston y sus alumnos por el calor
que me han brindado, me he sentido como en casa y eso a muchos
kilómetros de tu casa es de agradecer, los amigos de Suecia,
que me han cuidado como si me conociesen de toda la vida. Gracias
y mil Gracias, al gran Maestro Seigo Okamoto 7º Dan y fundador
de la Rama Roppokai de la gran escuela Daito Ryu AikiJujutsu por
mostrarme un camino, duro y difícil de seguir, pero muy
importante para el crecimiento marcial, he comenzado un camino
que veo que no tiene final pero menos vuelta atrás. Sólo
decir Gracias de Corazón, y gracias por los grandes entrenamientos
que durante más de 7 horas al día, sin parar de
pegar costalazos y recibir baños de energía y de
calor te hacen ver que no somos, nada más que lo que entrenamos
y nos esforzamos, somos un saco que no tiene fondo, pero que todo
lo que se le eche es lo que de verdad queda, el entrenamiento,
el sacrificio y el buen hacer, nada de palabras necias y perder
el tiempo.
Que he aprendido, técnicamente mucho o nada, que he visto
nada o todo, el maestro es el equilibrio en Humildad, técnicamente
y espiritualmente, es una roca, y además se equilibra como
gran persona, cercana y que está junto a ti en todo momento,
no para de observar de demostrarte y de corregirte, ve en ti lo
que tú no serías capaz de ver en muchas décadas,
y ahí esta para guiarte y demostrarte que sólo existe
una forma y es la del entrenamiento y la dedicación diaria.
Esto visto desde el punto de inflexión 0, que es donde
yo me encuentro ahora después de más de 30 años
de practica en las Artes Marciales, y espero estar al menos otros
30 más, como mínimo y no dejar el camino, siempre
estoy dispuesto a mejorar que falta nos hace, por lo menos a mí.
Y recordad que somos simples y meros practicantes y lo digo con
mucho orgullo, porque para alcanzar el grado de maestría
o simplemente de ser un instructor, hay que haber sudado mucho,
mucho, mucho y esto no es del día a la mañana, pero
bueno cada uno sabe lo que hace, que para eso creemos que somos
mayorcitos, eso es lo que creemos y como dije antes somos niños,
somos GRADO 0, y todavía para llegar al GRADO 1, nos queda
mucho que trabajar y que sudar, así que sigamos estudiando
que ya nos queda menos para ver el primer peldaño de la
escalera de la vida y por supuesto ni siquiera el peldaño
de las Artes Marciales, que al fin y al cabo son los de la vida
misma. NO-SHI. Shizen Tai. Arigatou Gozaimasu y sobran más
explicaciones.
Diego López García
Bujinkan Dojo Shihan 15º Dan
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