Bujin Ninpo Kan

EL ARTE NATURAL

 


Han pasado casi 900 años desde que Daisuke Nishina burlase a la muerte en la batalla y en su huida se refugiase en los montes de Iga.
Fue allí donde se encontró con Kagakure Doshi, monje guerrero que le abrió los ojos a la pureza natural, al inicio de una senda que la conduciría a las más profundas raíces del BUDO. Este encuentro cambió sustancialmente el alma de Daisuke que, como era costumbre, toma el nombre de Daisuke Togakure por ser aquel su lugar de nacimiento.

La fecha no obstante es aproximada, se sospecha que la Togakure Ryu no fue fundada sino tres generaciones más tarde desde que Daisuke la iniciase. Considero un ejercicio sumamente necesario el bucear en las raíces históricas de este arte marcial que tanto amamos pues es la esencia de lo que quiero deciros...

Daisuke era un samurai con todo lo que ello conlleva, lejos de quitarse la vida tras la derrota en la batalla, Daisuke queda tan profundamente conmovido por las enseñanzas del monje que deja atrás cualquier titulo, cualquier recuerdo o cadena que lo atase a rocas del pasado y renace en el BUDO en lo que el consideraba el autentico camino.

No me atrevo a decir que ese fuera el inicio del Ninjutsu pues ante todas las cosas el Ninjutsu nos enseña a sobrevivir y este arte es tan antiguo como la historia misma del mundo, pero si que
fue el comienzo de la sistematización de los preceptos que han sido traspasados generación tras generación y que llega hasta nuestros días de la mano de Hatsumi Sensei, y antes de Takamatasu sensei que a su vez recibió las enseñanzas de Masamitsutoda, etc.

Eran aquellos guerreros personas que Vivian en tal armonía con la naturaleza, que la abrazaban, la protegían, la amaban hasta tal punto que se fusionaban con ella transformándose en una extensión de la misma. El Ninjutsu nace de la dramática rotura de las cadenas de lo ilusorio, de los falsos deseos que nos atan a pasiones inútiles y que nos desvían de lo natural, de aquello para lo que fuimos concebidos desde un estado unicelular, de la supervivencia, como Daisuke comprobó en las místicas enseñanzas del monje guerrero.

Daisuke tuvo el valor de deshacerse de todo lo que le hacía cerrarse a la naturalidad de su propio ser y abrirse a lo que le era útil para convertirse en un ser natural. El maestro Hatsumi nos dice en sus escrituras:

"¿Serías capaz de seguirme, podrías sobrevivir ante todas las cosas?"

Estas palabras recibidas en una carta del mismísimo Takamatsu Sensei nos recuerdan la importancia de no perder nunca de vista en nuestros corazones
la pureza de la meta final de todo ser humano, de la esencia del Ninjutsu, de no nublar nuestros sentidos con falsedades que puedan desviarnos del autentico camino, pues larga y dura es la senda del guerrero
y es difícil aprender a morir un poco cada día, pero si somos como el gran Daisuke y recordamos en este aniversario de la Togakure Ryu lo infinito que puede ser el arte natural, el arte del Ninjutsu, conseguiremos aunque solo sea por un momento recibir un poco de esa claridad y esa paz de saber que nada es bueno o malo sino que todo consiste en adaptarse a los vientos, a sobrevivir, a proteger tu vida y la del inocente ante todas las cosas.

No podría describiros con palabras lo que personalmente siento cuando en la noche me encierro en mi mismo y practico el Kihon Happo con no mas adversarios que yo mismo y la venda que a veces nos ciega a todos, esas vendas que pueden ser de orgullo, de envidias, de odios... Todos somos seres humanos y conservamos nuestros instintos, pero con cada golpe, con cada movimiento y con cada evasión, con cada segundo de practica sincera y constante vamos luchando contra los demonios que albergamos en nuestro interior, como cientos de guerreros lo hicieron antes que nosotros para legarnos las técnicas que lejos de ser usadas para dañar a las personas han de ser usadas para protegerlas y luchar contra el mal, que en tantas ocasiones no es más que el propio miedo de lo desconocido. Un miedo natural que el Ninjutsu nos hace derrotar.

Por todo ello, invito a todos mis compañeros marciales a que recapacitemos en este aniversario tan especial sobre lo que realmente somos, sobre la naturaleza, a no dejar de lado las enseñanzas místicas de los monjes Yamabushi
que Daisuke retoma y que incluso en nuestros días se ponen de manifiesto gracias a maestros como Stephen Hayes. Y sobre todo a recordar que los espíritus de tantos y tantos guerreros muertos por perfeccionar las tecnicas que practicamos en el Dojo nos acompañan y nos protegen para que recordemos que practicamos una arte marcial tan natural como lo es el sobrevivir, que debemos usarlo para el bien y aprender con el la grandeza del BUDO que no distingue entre épocas sino que te rodea cuando tu corazón esta preparado para aceptarlo.


Fran, del Dojo utrerano de Ninjutsu.

Bujin Ninpo Kan - Bujinkan Dojo Sevilla.
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